Querida venganza

Katniss Everdeen es una chica aplicada a sus estudios y nada llamativa para el genero masculino, pero ocurrirá algo que hará que cambie por completo para realizar una venganza. Deberá enamorar a Peeta Mellark, el capitán del equipo de football de su instituto ¿Podrá Katniss centrarse en su objetivo sin sucumbir a los encantos del chico?

jueves, 23 de agosto de 2012

Capítulo 12: Nuestra primera cita.

Helouuuu. Buenas tardes a everybody, a continuación un capítulo mega largo que me encanta de verdad *-* y está mal que lo diga porque lo he escrito yo pero estoy satisfecha con el trabajo y además presiento que a vosotras también os va a gustar e.e. Os pongo una canción para ambientar el capítulo. En el momento justo de este veréis porque la pongo. Disfrutar!


 

Enchanted de Taylor Swift.






CAPITULO 12: NUESTRA PRIMERA CITA

-Mira puedes ponerte esto, y esto. Mira este es precioso – Dice Ann de cara al armario. Cuando les dije a todas que me había pedido que fuera a cenar con él se pusieron como locas y nada más salir de clase todas vinieron a mi casa para ayudarme con mi ropa, peinado, maquillaje, etc. Quieren que esté perfecta. En teoría esto no debería ser así. Cuando un chico te pide una cita y aceptas es porque te gusta, pero yo no lo hago por eso. Te ilusionas y te pones nerviosa, de echo estoy nerviosa pero no por lo que debe ser. Me siento como la peor persona del planeta.

Estoy en bata en mi cuarto con todas observándome mientras tengo que decidir cual de los vestidos que se extienden delante de mi voy a ponerme para esta noche. Me llama la atención un vestido no tan llamativo a los demás dentro del armario. Tengo que reconocer que cuando estábamos comprando no prestaba atención a lo que comprábamos. Es azul marino, con escote en 'v' un poco pronunciado agarrado al cuello y la espalda baja.. Parece que se ajusta a la cintura con una cinta dorada y el resto es suelto hasta un poco más arriba de la rodilla. Me gusta porque no parece que se me vaya a pegar demasiado al cuerpo.

-¿Por qué no me pongo este? - Les digo sacando el vestido del armario y poniéndolo delante de mi para ver un poco por encima como me veo. - Me gusta.
-Es un poco simple ¿No? - Reprocha Ann.
-A mi también me gusta – Me dice Prim detrás de mi mientras me miro en el espejo. - Seguro que te queda de muerte. -
-Gracias. - Me miro más detenidamente. - Si, creo que me pondré este.
-Pero... Estos vestidos son más bonitos... - Dice Annie con cara triste.
-Ann dejala, es ella la que va a llevar la ropa, no tú. - intenta convencerla Glim. - Además, cuando lleve los tacones y la peinemos se verá diferente.
-Espera, espera. ¿Tacones? -
-Si, estilizan las piernas. Y dan un poco de elegancia, tienes que destacar un poco mas que el resto de los días. - Mira dentro del armario, buscando entre las cajas de los muchos zapatos que tengo ahora. - A ver... Si, estos te irán bien. ¿Alguna vez te has puesto tacones?
-¿Me ves con cara de haber llevado alguna vez? -
-Vale eso es un no. - abre la caja delante de mi y mis ojos se abren cuando veo la longitud del tacón – Póntelos. Así vas acostumbrándote y no te irás cayendo cada dos por tres por la calle.
-Glimmer, me voy a caer de ahí, ademas seguro que se me rompe algún ligamento o algo.
-No exageres, llevan plataforma. No es tanto como parece. - Suspiro y me los pongo, me siento muy muy alta. Menos mal que Peeta también lo es, sino le sacaría alguna cabeza. Son unas sandalias doradas, como la cinta del vestido. La verdad es que no pensaba que estos zapatos fueran a ser cómodos, empiezo a andar y dado que el tacón es fino pierdo alguna vez el equilibrio, pero no es muy difícil. Cuando ya llevo andando por el cuarto como una subnormal un buen rato me he acostumbrado y ya no me caigo.
-¿Ves? Las mujeres estamos hechas para esto. Y cuando se te desarrolle este musculo – Dice señalándose un lugar especifico del gemelo – será como andar descalza.
-Llegó la hora del maquillaje y del peinado. Casi es la hora. - En realidad son las 6 y media aún pero por lo que parece va a llevar un rato todo lo que tienen planeado. Todas han elegido una tarea. Rue me va a maquillar. Prim me pinta las uñas de los dedos y los pies mientras Glimmer y Annie me rizan el pelo con unas tenacillas. Nunca he llevado el pelo rizado, a lo mejor no me queda bien. Me siento como en un salón de belleza y yo me relajo cerrando los ojos mientras escucho la música que hay puesta en el reproductor. Me quedo adormilada mientras me peinan, me mata que me toquen el pelo, me desestreso al momento.
-¿Que hacemos? ¿Suelto o recogido? - Escucho decir a alguna.
-¿Cara o cruz Kat? -
-Cruz – Respondo aún con los ojos cerrados.
-Suelto. Pues entonces levanta y te pones el vestido, queda media hora para que sean las 8 y este chico es puntual. - Dice Glimmer, abro los ojos de golpe ¿Ya ha pasado una hora? Y de pronto me siento más nerviosa incluso que antes. Me levanto para mirarme al espejo y ver como he quedado.
-NO. No te mires aún, espera a estar terminada. Ya verás. - Dice Ann.
-Vale, pásame el vestido. - Le digo mientras me quito la bata y antes de que me ponga el vestido Glimmer me para.
-Espera, ese vestido es de espalda baja. Cambiate el sujetador por estos de silicona. - Dice mientras busca en mis cajones una caja y me la da. Miro dentro y veo dos círculos de silicona color carne.
-¿Pero esto me las va a sujetar? ¿Y si se cae? - Seria una vergüenza tremenda que en mitad de la cena se me despegara del cuerpo.
-No se va a caer, yo los he llevado y tengo el pecho más grade que tú. El pegamento es fuerte. - La miro con desconfianza. Pero me dirijo al baño a ponérmelos. Uy, es cierto me siento sujeta, y lo noto seguro. Me esperaba que era otra cosa.
-¿Bien? - Me preguntan, yo solo asiento. Ahora si que me dan el vestido y me lo pongo con ayuda de las chicas para pasar la cabeza y no despeinarme. Me hacen el nudo del cuello y en teoría ya debería de estar lista. Cuando se alejan de mi para verme mejor, todas tienen una sonrisa boba.
-¿Que pasa? ¿Estoy tan ridícula? - Todas niegan y Prim me indica con el dedo que me gire y pueda verme en el espejo.

Me llevo una sorpresa con lo que veo delante de mi. Hay una chica hermosa, muy muy guapa. Pero no es una chica cualquiera, soy yo. Me quedo pasmada con el reflejo. Llevo el pelo totalmente rizado y por lo tanto más corto y suelto que cae por mis hombros. El maquillaje de mi cara no es excesivo, mis ojos (Ahora sin gafas porque llevo puestas las lentillas) están pintados totalmente de negro, resaltando el color de mis ojos. Y mis labios tienen un color rosa brillante haciendo que mis labios parezcan mas carnosos de lo que en realidad son, que ya lo son bastante. Y un leve rubor en mis mejillas.

-¿Esta soy yo? - Pregunto señalando al espejo.
-¡Estás guapísima! Hemos hecho una obra maestra. - Dice Annie emocionada – El vestido es perfecto, tenías razón. -
-Vale nos quedan diez minutos antes de que llegue. Dependiendo de lo ansioso que esté. Tenemos que explicarte una cosa. - Dice Glimmer con prisa. Yo la miro extrañada.
-¿Qué cosa?
-Verás, muy posiblemente se muestre encantador esta noche - ¿Más? - Te eche muchos piropos y te diga lo guapa que estás. Pero estate atenta, en el restaurante no hará nada. Pero a la vuelta lo más seguro es que trate de besarte. - Se me abren los ojos automáticamente. - Tienes que dejar que lo haga y corresponderle. Hacerle creer que te gusta.
-P..Pe..Pero yo nunca he besado a nadie. - Les digo asustada. - ¿Y si lo hago mal? - Me miran raro y después a Prim que se ha puesto roja.
-Tu hermana nos dijo que te besaste con tu amigo Gale. ¿Cual de las dos miente? - Dice Rue. ¿Cómo se atreve? ¡Si se lo conté fue para que no abriera la boca! La miro queriendo matarla pero ella intenta disculparse.
-¡Lo siento! Pero hasta yo llego a ceder ante la coacción. - ¿Coacción? ¿Han amenazado a mi hermana?
-Contarle algún secretillo a tu novio no es coacción Prim – Dice Glimmer rodando los ojos.
-Aquello no se pudo llamar beso. Fue un simple roce, algo muy raro la verdad. No duró más de tres segundos. No se ni porque lo hice, fue cuando me despedí de él para venir aquí.
-¿Entonces no profundizasteis? - Pregunta Annie. De repente me pongo colorada imaginando la situación con Gale.
-¡NO! Por Dios...
-Bueno no es difícil, la cosa sale sola. Si es un beso simple no pasa nada pero si quiere profundizar solo juega con la lengua, lame sus labios o muerdelos suave. - Cada vez me pongo mas nerviosa.

En ese momento suena la puerta y mi corazón late erráticamente. No me extrañaría que en este instante entrara en paro cardíaco. Todas me miran esperando que no caiga desmayada. Y cuando vuelve a llamar al timbre y sigo sin reaccionar, alguien me pellizca el brazo.

-¡AH! -
-Abre la puñetera puerta de una vez o se irá. - Me empujan por la puerta de mi cuarto y bajan conmigo las escaleras
-¿Vais a abrir la puerta conmigo? -
-No, nos quedaremos aquí. Para mirar, ni se dará cuenta. - Dice Rue. Seguramente si no fuera yo la que está metida en esta mierda y lo viera desde otro punto de vista me estaría riendo al igual que ellas. Pero no me hace ni puñetera gracia. Y por fin abro la puerta.

Delante de mi se encuentra el chico más guapo que probablemente conozca en toda mi vida. Lleva unos pantalones vaqueros oscuros ajustados, con una camiseta básica lisa con escote en 'V' del mismo tono que los pantalones y una americana abierta gris oscura. Su pelo como a mi me gusta, medio despeinado. Arreglado pero informal. Cuando le miro noto que yo también estoy sufriendo la misma inspección que he hecho yo con él.

-¿He pasado la inspección señor? - El me mira sorprendido y avergonzado por haberle pillado. Pero le sonrío dándole a entender que no me importa.
-Perdón, es que guau. Estás muy guapa. Además pensaba que te habías arrepentido de cenar conmigo. Has tardado en abrir y me he sorprendido.
-Tú también estás muy guapo. - Le digo sin poder quitarme la sonrisa boba de la cara.
-¿Nos vamos? - Pregunta.
-Si, espera un segundo. Tengo que coger el bolso. - Cojo la cartera de mano de encima de la mesa y dirijo mi mirada a las escaleras. Están haciendo el tonto imitando como dos personas se están besando e intentando aguantarse las ganas de partirse de la risa. Les saco el dedo corazón con todo el disimulo posible y me doy la vuelta para salir de casa. Cuando he cerrado la puerta llego a oír como ya no pueden aguantar más y llenan la casa de carcajadas. No podrían haberse esperado un poco más...

-¿Qué es ese ruido? - Me pregunta mirando hacia atrás.
-Nada, Prim ha quedado con unas amigas. Son un poco escandalosas. - En ese momento me doy cuenta de que no está la moto (Menos mal) – ¿Como has venido? -
-En coche – Le da al botón de su mando y veo como los faros de un Aston Martin de color negro se encienden.
-¿Ese es tu coche? - Le pregunto señalando.
-Si, bueno en teoría es de mi padre. Pero se lo he pedido prestado, así que hay que tratarlo bien. Me dice cogiéndome de la mano y haciendo que una corriente se expanda por todo mi brazo desde donde su piel toca con la mía. Cuando llegamos abre mi puerta y se coloca a un lado. - Señorita...- Me río ante su acción
-Gracias caballero. - Le respondo del mismo tono.
A diferencia de con la moto es muy cuidadoso conduciendo y me fijo que cada vez que va a adelantar o tiene un ceda el paso se muerde el labio inferior como cuando se concentra. Y que siempre tiene una mano en el volante y la otra en la palanca de cambios. Ahora me acuerdo de que no se a donde me va a llevar.

-¿A donde vamos? - Le pregunto con curiosidad. Él sonríe sin dejar de mirar a la carretera.
-Es una sorpresa. -

Al poco rato ya ha aparcado y vamos cogidos de la mano al restaurante. Y veo el nombre: Magic Lyrics. Lo miro con el ceño fruncido y él solo se limita a sonreír.

-Teníamos mesa reservada para las ocho y media a nombre de Peeta Mellark. - Le dice al hombre que está en la puerta y mira en su libro de reservas.
-Claro Sr. Mellark. Por aquí. - Peeta me sigue cogiendo de la mano mientras yo miro a mi alrededor. El restaurante es precioso. La luz del establecimiento es tenue y dos velas acompañan las mesas para completar la luz que falta. El lugar es rústico, casi todo de madera y las paredes están pintadas de blanco y rojo. Realmente el sitio es muy acogedor. Pero lo que llama mi atención es que al frente de todo hay un escenario, ahora vacío. Pero tiene instrumentos. Una batería, una guitarra acústica y otra eléctrica, un bajo, un saxo y un violín. Al centro hay un micrófono. Cuando llegamos a la mesa, el hombre nos tiende dos cartas y nos desea una buena velada.

-¿Te gusta el sitio? - Me pregunta dejando a un lado la carta.
-Es muy bonito, pero me llama la atención el escenario. No lo había visto nunca en un restaurante.
-Es que este es un restaurante especial. Cuando el turno de las cenas ha terminado todo aquel que quiera puede subir al escenario a cantar. Es como una especie de karaoke, pero toda la música es en directo. -
-Es una idea original, además atrae a mucha gente. El lugar ya está lleno siendo tan temprano, me extraña incluso que hayas conseguido mesa.
-Tengo mis contactos – Dice y me guiña un ojo. Cuando voy a preguntarle llega el camarero para tomarnos nota.
-¿Tienen claro lo que van a cenar? -
-Si. Para mi el solomillo de ternera con parrillada de verduras y para la señorita... - Dice sonriéndome dejándome atontada.
-Eh, si. La ensalada mediterránea.
-¿Qué desean para beber? - Peeta me mira para que yo elija pero le señalo con la cabeza para que elija él.
-Un Lambrusco. -
-Buena elección señor. - se despide y le entregamos las cartas.
-Con que una ensalada. ¿Eres una chica sana? -
-Lo soy. Lo que pasa que en el instituto nos dan comida basura y no puedo disfrutar de una ensalada decente.
-Touché. - Nos quedamos un rato en un silencio cómodo en lo que traen la cena. La cual está realmente deliciosa.

Charlamos de cosas triviales, como se ha hecho costumbre. Cuando nos hemos terminado el postre son las diez de la noche y la mayoría de las mesas ya han terminado de cenar al igual que nosotros. Un hombre con traje sube al escenario y se encienden las luces iluminándolo.

-Les recuerdo a los señores clientes que en media hora el escenario recibirá a todo aquel que desee cantar o tocar alguno de los instrumentos que se encuentran aquí o los que ustedes mismos traigan. Que disfruten de la cena.
-Tengo ganas de que empiece, tengo mucha curiosidad.
-Si, yo también tengo ganas. - Dice con aires misteriosos.
-Oye ¿Y que clase de contactos tiene un chico de casi 18 años para conseguir mesa en un sitio como este? - El me mira confuso por el cambio de tema – Es que me he quedado con las ganas de preguntártelo y el camarero nos ha interrumpido.
-Digamos que mi padre tiene distribuidos unos cuantos restaurantes con su nombre en varios estados y eso puede llevar a tener facilidades. Como poder tener mesa cuando yo quiera en la mayoría de los restaurantes que te encuentres. - No tenia ni idea de eso. Me quedo un poco pasmada asimilando la información.
-¿Pero tu padre pone el dinero? -
-No, que va. Él empezó con un pequeño restaurante que montó con los ahorros de toda su vida. Es un gran cheff y su reputación se fue haciendo más grande. Cada vez tenía más ingresos así que decidió aumentar el negocio abriendo otro restaurante. Y así hasta que se metió en los negocios fuertes y al final ha terminando con 25 restaurantes en todo Estados Unidos. Hay pendientes dos de inaugurarse. Uno aquí en la ciudad y otro en Munich.
-Vaya... Eso si que se llama escalar en la vida. ¿Y tu madre? - Nunca habíamos hablado de su familia y me extraña y ahora me sentía la mar de curiosa. Ahora su cara se ha vuelto seria.
-Mi madre ayudaba a mi padre en la cocina.
-¿Ayudaba?
-Ella murió hace tres años. Un accidente de coche... - Ahora no me mira, está fijamente observando la vela que está delante de él. Me siento fatal por sacar el tema.
-Peeta, lo siento mucho. No tenia ni idea... - Cojo su mano que está apoyada en la mesa y acaricio su dorso con mi pulgar. Él niega con la cabeza
-No pasa nada. No lo sabías. - Intenta sonreír, pero esa sonrisa no le llega a los ojos. Estábamos pasándolo bien y yo que no soy capaz de mantener la boca cerrada voy y la cago. - Ahora mi padre tiene una novia, tenía miedo de que no superara lo de mi madre. Pero ahora se le ve feliz.
-¿Y tú eres feliz? - Y en ese instante quiero que me trague la tierra. Sigues siendo una bocazas. Hola, ¿Qué tal cerebro? ¿Qué tal si conectamos el filtro?
-Soy feliz, tengo a un padre que está conmigo, tengo a unos amigos estupendos, voy a graduarme... Y has aceptado cenar conmigo hoy. La verdad es que si que se podría decir que soy feliz – No puedo evitar ponerme roja como un tomate por lo que ha dicho. - No nos hemos dado cuenta de que ya ha empezado a subir gente. Mira. -

Y es cierto, escucho la melodía de un violín que es preciosa. La chica que toca tiene los ojos cerrados concentrada en lo que toca. Yo me quedo embobada escuchando mientras las manos de Peeta acarician las mías. Me giro un momento para mirarle y veo que me está observando muy fijamente como queriendo preguntar algo.

-¿Qué? - Le digo riéndome, pero es una risita nerviosa.
-¿Me harías un favor? - Creo que si me lo pide con esa voz no podría negarle nada. Yo asiento con la cabeza - Canta – Salvo eso.
-No, Peeta – Le suelto las manos. -
-¿Por qué? Me gustaría escucharte en condiciones... La otra noche n... - No quiero que siga.
-No. Peeta no puedo cantar... -
-¿Te da vergüenza? - La verdad es que el miedo escénico es una parte, pero podría lidiar con eso.
-No, no es eso.
-¿Entonces? - No entiende nada y no me extraña.
-Pues... verás yo antes cantaba. En la academia de piano hacia recitales... pero cuando les dije a mis padres lo que deseaba dedicarme a eso, me sacaron de allí. Desde entonces yo solo cantaba para mi abuela, la madre de mi padre, ya te dije que era la única que me apoyaba. - asiente levemente con la cabeza – Bien, pues cuando murió una parte de mi también lo hizo, era de las pocas personas que me apoyaba. Entonces me prometí a mi misma no volver a cantar nunca.
-Pero no puedes hacer eso. No tiene sentido, deberías hacer lo contrario, para recordarla. Y si es algo que te gusta no deberías de dejar las cosas que amas. -
-Pero duele... -
-Escucha, no cantes si no quieres. Pero no puedes vivir toda la vida en ese plan, esconderte de lo que duele. Debes enfrentarte a ello - Esta vez se acerca para acariciarme la cara y yo pongo una mano sobre la suya para apoyarme en ella. Cierro los ojos y automáticamente su calor me reconforta y se que tiene razón.
-Cantaré. - Abro los ojos y me encuentro con la maravillosa sonrisa de Peeta. -
-Gracias. - Me levanto de mi sitio y le comunico al que está en la cola que quiero cantar. El me enseña un listado de canciones, cuando la veo se que tiene que ser esa.
-¿Va a tocar algún instrumento mientras canta? - Se que no hay piano y para esta canción no hace falta. También se tocar la guitarra pero no es que me llamara la atención. Pero por costumbre de tener los dedos ocupados le digo que tocaré la guitarra acústica.
Mientras estoy esperando para que la gente que hay delante de mi termine tengo unas ganas terribles de echarme a correr pero se que no debería hacerlo. Así que opto por morderme las uñas estropeando el fantástico trabajo que había hecho mi hermana. Más rápido de lo que me gustaría termina el chico que había delante de mí y es mi turno. Siento que mis piernas son flanes y ahora si que hace acto de presencia el miedo escénico.
Cuando estoy arriba en el escenario miro al chico rubio que me ha traído hasta aquí y lo veo sonriente y aplaudiendo como el resto de personas. Esa sonrisa, como antes, me tranquiliza al instante. Se me olvidaba que tengo que presentarme.

-Soy Katniss Everdeen, y voy a cantar una canción para aquel monstruito rubio que está sentado ahí. - Todos los presentes se giran automáticamente hacia donde estoy señalando y sus mejillas se colorean. Bien, por lo menos lo avergüenzo después de lo que me está haciendo pasar. - Espero que te guste. - Cojo la guitarra, me siento en el taburete alto que hay detrás de mi y cuando empiezo a tocar automáticamente los músicos me siguen con los instrumentos que requiere la canción. Enchanted de Taylor Swift. Cierro los ojos, respiro hondo y empiezo a cantar cuando me lo indica la pantalla que está disimulada a mis pies. Siento como mi voz suena un poco oxidada pero conforme va avanzando la canción mi voz se amolda al tono. A mitad me atrevo a mirar al chico rubio y está observando muy atento, con una sonrisa pintando su rostro. A partir de ese momento no aparto mi vista de él. En el solo de guitarra, aprovecho para decirle sin voz un 'Gracias' y su sonrisa se hace más grande. Ya no me acordaba de lo que era cantar, me siento renovada y feliz. Cuando termino de cantar la gente aplaude muy sonoramente, lo que me sorprende porque no lo han hecho con tanta efusividad con los demás artistas.

-Gracias. - Dejo la guitarra donde me la he encontrado y bajo del escenario para encontrarme con Peeta que me abraza muy fuerte.
-Los has hecho genial. - Me murmura en el oído.
-Muchas gracias por hacerme subir ahí arriba. Ha sido estupendo. - Me separa de él para mirarme a la cara y me da un dulce beso en la frente.

Después de estar un rato más escuchando a los demás artistas decidimos que es hora de irnos.
-¿Te llevo a casa o prefieres hacer algo más? - Todavía es relativamente temprano y no me importaría trasnochar un poco para estar más tiempo con él. -
-¿Tienes algo pensado? -
-La verdad es que si, es una sorpresa. Quería darte las gracias por dedicarme esa canción. Pero debes cerrar los ojos y prometerme que no los vas a abrir.
-Te lo prometo. - Y los cierro.
-No te duermas – dice en una carcajada.

Nos lleva un poco menos de tiempo que la ida al restaurante.

-No los abras, espera un segundo. - Escucho como cierra la puerta al salir, tengo que hacer acopio de todas mis fuerzas para no abrir los ojos. La curiosidad de me está matando. Abre la puerta de mi lado y me coge las manos para ayudarme a salir. Cuando estoy fuera me pasa un brazo por la cintura y con la otra mano coge la mía, guiándome.
-¿Donde me has traído? ¿Eres un psicópata o algo así? - El se ríe.
-Confía en mi.
-Lo hago. - Me suelta un segundo y después me vuelve a coger.
-Cuidado con el escalón. - Hago malabarismos para no caerme con estos tacones y a ciegas. Ya que no puedo ver decido usar mis otros sentidos. Me centro en lo que huelo y la verdad es que solo huele como Peeta. Me centro en lo que escucho, pero solamente nuestras pisadas son audibles.
-Vale, abre los ojos. - Los abro y me sorprende lo que me encuentro allí.

Un gran y majestuoso piano de cola se encuentra delante de mi. Brillante, parece nuevo. Me separo de Peeta para acercarme a él y rozar con mis dedos la lisa superficie de este. Nunca he tocado ninguno de estos. Los he visto en las tiendas de música que frecuento pero nunca he tenido el placer de tocar uno. Me encantaría.

-¿Te gusta? - Dice detrás de mi.
-Oh Dios mio Peeta. ¿Estás de broma? Es precioso, me encanta. -
-Puedes tocarlo si quieres. - Me susurra muy de cerca.
-¿De verdad? - Noto como mi cara tiene una expresión ilusionada.
-De verdad. -

Me acerco temerosa, abro la tapa y veo las teclas blancas y negras que me llaman. Toco notas al azar para acostumbrarme a la dureza y al tamaño, el mio es mucho mas pequeño. Toco una composición mía, no se si volveré a tener una ocasión como esta para hacerlo. Me encanta como suena, es fabuloso. Cuando termino una ancha sonrisa se extiende por mi cara. Me levanto y me lanzo al cuello de Peeta que me corresponde al abrazo. Apretándome fuerte.

-Eres increíble – Me dice.
-¿La increíble soy yo? - lo miro a la cara que asiente con la cabeza. - No lo creo.
-Bueno, también eres hermosa. - Mi sonrisa no podría ser más grande. - Es un cumulo de cosas las que te hacen así. - Silencio. - Vamos se hace tarde, te llevo a casa.
-Vale. - Salimos de ese cuarto para encontrarme con el salón de Peeta, solamente he estado aquí una vez pero lo reconozco. - ¿Estamos en tu casa? -
-Si.
-¿De quien es el piano? No sabia que tenias uno.
-Era de mi madre. - oh – También le encantaba tocar el piano. Sabía que te gustaría. - Me dice mientras subimos al coche.
-Muchas gracias por enseñármelo. Se que tiene que ser algo muy personal. - Él se encoge de hombros.
-Me ha parecido una buena forma de agradecerte todo lo que has hecho por mi. Me alegra que te haya gustado.
El camino de vuelta lo hacemos totalmente en silencio, me siento tranquila y bien y esto se incrementa mientras miro como la ciudad pasa por la cristalera del coche. No me doy cuenta de que ya hemos llegado hasta que dejo de escuchar el motor del coche. Mi cabeza reproduce las palabras que he escuchado hace unas horas. 'Pero a la vuelta lo más seguro es que trate de besarte.' Y me envaro. Peeta abre mi puerta y me da la mano.

-Me lo he pasado muy bien. - Le digo antes de abrir la puerta de mi casa.
-Yo también. Muchas gracias por todo otra vez. - Me acaricia la mejilla y cierro los ojos disfrutando de la sensación que su mano produce.
-Gracias a ti. - Acerca mi cara a la suya y deposita un beso en mi mejilla. Pensaba que estaría nerviosa pero estoy deseosa de que me bese. Ahora estamos unidos por nuestras frentes y por su mano en mi mejilla. Me muero de ganas de acortar la distancias pero estoy paralizada.
-Kat... - Susurra -
-¿Mmm? - Suelta un suspiro.
-Me muero de ganas de besarte. - Ahora mis ojos se juntan con los suyos, noto que mi corazón no podría ir más rápido y se que me voy a arrepentir de esto, demasiado tarde para echarme atrás. Peeta me gusta, muchísimo. Y nos voy a hacer daño a los dos, pero esas palabras me empujan a juntar sus labios con los míos para fundirnos en un tierno beso. Una mano va a parar a mi cintura y la otra a mi cara mientras que las mías descansan en sus hombros. El beso es corto, más de lo que me gustaría. Se sentía tan bien que no querría separarme nunca de él. Abrimos los ojos y veo como en su cara asoma una sonrisa y yo lo imito. Sin darme cuenta Peeta vuelve a besarme pero esta vez con más avidez que antes, sin vergüenzas y sin torpezas. Bebo de sus labios como si no hubiera bebido por días y me doy cuenta de que estaba realmente sedienta, sedienta de él. Sus labios se vuelven impacientes y lame mi labio inferior pidiendo permiso para encontrarse con mi lengua y ella le da la bienvenida gustosa. Nos separamos por falta de aire, pero no mucho solo lo necesario para respirar. Tiene las mejillas encendidas y los labios rojos del beso, debo de estar igual que él.
-No te imaginas lo que deseaba esto. - Dice bajito, sin abrir los ojos. Le quito unos mechones de pelo rebeldes de la frente. Ahora si que los abre y le sonrío muy abiertamente.
-Debería entrar ya... - Cuando digo eso me abraza mas fuerte lo que hace que me ría.
-¿Por qué te ríes? No quiero irme. - Le doy un corto beso.
-Mañana nos vemos ¿Vale? -
-Vale... - Vuelve a besarme, de verdad que podría estar así toda la noche. - Buenas noches preciosa.
-Buenas noches Peeta. - Y con esto se separa de mi para irse en su coche. Abro la puerta de mi casa y no me doy cuenta de lo que hay dentro. Hasta que saltan todas del sofá dejando las palomitas en la mesa para acribillarme a preguntas.
-¿Qué tal? ¿Qué habéis hecho? - Dice Annie
-¿Por qué llegas tan tarde? - Le sigue Rue.
-Tranquilas no la agobiéis, ven Kat. - Me dice mi hermana empujándome al sofá. Les paso ha contar la noche y de vez en cuando sueltan algún 'Aww.' Lo que me extraña es que Glimmer no ha dicho ni una palabra, solamente me observa.
-¿Te ha besado? - Pregunta Rue. Yo solo asiento con la cabeza.
-Bien, bien. Cada vez estamos más cerca. - Y ese comentario me cae como un cubo de agua fría. No me acordaba de porque había quedado con él esta noche. ¿Qué voy a hacer ahora?
-Kat, solo tengo una pregunta para ti – Es la primera vez que Glimmer me habla desde que he entrado por la puerta.
-¿Te gusta Peeta? Se sincera. -Joder. Mierda, mierda, mierda.

24 comentarios:

  1. Quiero oir su contestacion!! espero el siguiente Tania :)) Besos :3

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  2. Dios, Dios, Dios!!!!! Me has dejado flipando. En serio, ahora la que va a necesitar el cubo para las babas voy a ser yo xD

    Un besazo^^

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  3. Buaaaaaaaaaaaa *-* Es perfecto! *-* Peeta es taan cuqui!! Aish, me he emocionado un poquitín :$ jajajaa me encanta, Tania! *-* Sigue prontito plis!! Un besito :D

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    1. Aish me alegro de que te haya gustado el momento beso ^^

      Besiiiis

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  4. Me encanta, me encanta, me encanta !!!!! no puedo parar de leer y no puedo esperar a ver su contestacion (espero q sea un si jejejeje) me encanta como escribes me tienes super enganchada XD

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    1. Gracias Sofia!!! me alegro que te guste!!

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    1. No creo que sea tan buena la verdad, antes de esto ni siquiera se me habia pasado por la cabeza escribir. Ahora lo que puedo hacer es mejorar!

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  6. Increible! Es un capitulo precioso! No puedo esperar para el siguiente, es increible! Pobre Katniss en vaya lio se ha metido!

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    1. La cabeza de Katniss tiene que ser ahora un caos. No me gustaría estar en su pellejo (salvo en ciertos momentos con Peeta xDD)

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  7. ME ENCANTA! con cada capitulo te superas ^^ que cuquis por dios espero el siguiente mañana :D muchos besos

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    1. Muchas gracias Lola!! Son super monooos *-*

      Besinees :)

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  8. Espectacular! Como consigues dejarme siempre con la intriga! Me encanta! Bueno, espero el siguiente :33

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    1. Este es mi comentario, que mi madre se ha dejado su cuenta abierta -.-

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    2. Yee ML, en poco se te irá la intriga muajajaja

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  9. Oh mi Dios *-* me has dejado viendo estrellas, Taniaaaa!!
    Me encanta, lo amo, está genialmente increíble y me has dejado con una SUPER intriga :D

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    1. Como me alegro de que te guste!!! estaba sufriendo por si no cubria las expectativas T.T

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  10. que bonito!!!!!! y peeta,,, que no le valla a romper el corazon al chaval, ains que lindo los dos,espero el proximo cap pronto, me encanta!!!! besos

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    1. Ahh Graciaaas! aunque... presiento que no va a haber mucha calma en los siguientes capituloss

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  11. dios! no quiero que Peeta se entere sufrira :(

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