Querida venganza

Katniss Everdeen es una chica aplicada a sus estudios y nada llamativa para el genero masculino, pero ocurrirá algo que hará que cambie por completo para realizar una venganza. Deberá enamorar a Peeta Mellark, el capitán del equipo de football de su instituto ¿Podrá Katniss centrarse en su objetivo sin sucumbir a los encantos del chico?

viernes, 14 de septiembre de 2012

Capítulo 20: Te amo

Buenas tardes a todas. Quiero disculparme, llevo bastantes días sin actualizar y de verdad que lo siento. Estoy un poco ajetrada acostumbrandome al sitio, conociendo gente, visitando la universidad, arreglando papeleos pufff. Supongo que a partir de la semana que viene las cosas se normalizaran un poco. Quiero deciros también que por regla general los capítulos los subiré con más tiempo entre uno y otro. Por las mañanas estaré en clase, por las tardes me pondré al día con un par de asignaturas de las que no tengo ni puñetera idea (Física y Matematicas, soy de sociales y me he metido en una ingenieria. I'M CRAZY!) Escribiré todos los días, pero tener paciencia. Todas las semanas tendréis algo asegurado. No molesto más y aquí os dejo con el capítulo, es largo, os recomiendo que os hagais un cafelito o algo ajajaja. Os quierooo. Disfrutar!





CAPITULO 20: TE AMO.

Bajamos a desayunar después de que Annie casi nos despertara paseándose con las cacerolas por todos los cuartos. Nos reunimos ojerosos en la barra que separa la cocina de la sala con nuestros curasanes y vasos de leche.
Durante este rato una situación semi incomoda reinó en la estancia. Algunos casi no podían aguantar la risa, yo por mi parte quería ahogarme en el vaso de leche que tenía delante por la vergüenza que me recorría, otros estaban enfadados.
-JODER ¿Vamos a estar así todo el día? - Dijo por fin Peeta, levantándose de su sitio. Todos le seguimos con la mirada y se giró para que todos le viéramos. - Sinceramente no se porque estamos así. Es algo normal, pasamos mucho tiempo juntos y supongo que era inevitable. -
-A mi no me mires. No soy al que pillaron... - Empieza Finnick, pero Annie le propina un golpe en la pierna aguantando la risa para reprender a su novio.

Cierro los ojos mientras me termino mi desayuno. Esta situación me incumbía de primera mano, fui yo quien los pilló, por mi pudor y no aguantar unos simples ruidos a través de la pared. En mis parpados puedo ver perfectamente lo sucedido ayer por la noche.

*Flash back*

-Hostia puta, que fuerte... -
-¡¿Qué coño hacéis aquí?! - Dice una pudorosa Glimmer tapándose un poco con la sabana. Marvel ni corto ni perezoso se rasca la cabeza no demasiado incomodo. Aparto mi vista poniendo mi mano entre su cuerpo desnudo y mis ojos. Siento como mis mejillas parecen dos semáforos en rojo.
-L-Lo siento... Yo pensaba que -
-¡Katniss joder! ¡Peeta date la vuelta, no quiero que me veas desnuda! - Podía notar como Glimm también estaba avergonzada. Peeta se da la vuelta
-Glimmer ¿Te recuerdo que...? - Un cojín termina estampándose en su cabeza sin dejar de terminar hablar a Peeta.
-Ni se te ocurra terminar esa frase Peeta Mellark, si pretendes tener hijos algún día. - Le espeta Glimmer.
-Eso, tu mejor calladito – Le digo yo dedicándole mi mas mortífera mirada.
-¿Que pasa? - Dice Finnick en un susurro con la pequeña Annie abrazada a él. Los dos bostezan a la vez. A su vez todos salen de sus respectivos cuartos. Marvel, sale solamente con sus calzones de Bugs Bunny. ¿Que pasa? ¿Es que ahora los chicos solo se ponían ropa interior de niño?
-Pues resulta que estos dos nos han interrumpido en lo mejor. - Todos ponen cara de confusión hasta que ven salir a Glimmer de su cuarto despeinada y con la ropa alborotada.
-Oh. Dios. MIO. - Dice Primrose también adormilada desde la puerta de su habitación.
-Se llama antes de entrar Katniss. - No sabía que hacer sinceramente. Si reír o llorar.

*Fin Flash back*

-¿Por qué Katniss? ¡Si yo quiero hacer lo que quiera con mi novio no te incumbe! - Vuelve a reprocharme Primrose. Esta conversación me suena.
-Ya te pedí perdón. - Glimmer me mira con sorna. - OS pedí perdón.
-¡Es que no lo entiendo! -
-¡PRIM! Solo ponte en mi situación. Piensa que tu hermana pequeña está al otro lado de la pared teniendo sexo con su novio y estás escuchando sus gemidos y el golpe de la cama contra la pared. ¡Sobrepasó mis límites! -
-Es que Glimmer es muy efusiva. - Dice despreocupadamente Marvel mientras se come una magdalena. La aludida le propina un golpe haciendo que se atragante.
-Te entiendo. Pero eso no te da el derecho de interrumpir en una habitación. Como ves ha sido muy vergonzoso para vosotros.
-Y que lo digas... - Le respondo.
-Bueno, peleas fraternales a parte. - Corta la discusión Rue – Vosotros dos ¿Desde cuando estáis en ese plan? - Glimmer se sonroja pero toma el timón de la conversación, sabe que con Marvel puede ser aún más vergonzoso de lo que ya es.
-¿Mes y medio? - Le pregunta al hombretón. Este hace cuentas mentales y asiente para seguir comiéndose su desayuno.
-¡¿Mes y medio?! ¿Como habéis hecho para que mi mente privilegiada no lo averiguara? - Pregunta Annie.
-Nos comunicábamos por mensajería, eludiendo cualquier trato demasiado cariñoso delante de vosotros. - Íbamos a responder todos cuando alzó la mano para continuar. - Además de que nuestros encuentros se limitaban a fuera del instituto...
-Bueno... eso es discutible... - Dijo el hombre. Glimmer pasó de él.
-Y cuando vosotros quedabais con vuestros respectivos.
-Increíble... - Dice Peeta. - Mes y medio... ¿Por qué no queríais que nos enteráramos? -
-Porque sinceramente no se ni lo que tenemos – Marvel levantó la vista de la magdalena para clavar su vista en mi amiga, ella ni se inmutó. - Aparte estaba el tema de que tu eras mi ex, y no se, nos parecía incomodo.
-Pero Peeta está con Katniss – Dice por primera vez Cato en nuestra conversación.
-Y estoy segura de que Katniss o Peeta también se sienten raros. -
-Pues sinceramente yo no... - Comienza diciendo él
-Yo si. - Me mira confuso y extrañado y muchas cosas más. - ¿Qué? Sin ir más lejos el otro día estábamos – recordé lo del conjunto de ropa interior y me calle – estábamos comprando y me preguntaron tu color favorito y respondimos las dos a la vez. Eso fue raro.
-La verdad que si puede llegar a serlo... - Coincide él. - Supongo que es algo normal. Dando por terminada la conversación... Annie, Primrose quiero hablar con vosotras. - Se miran entre ellas pero se levantan siguiéndolo.
-Mañana es tu cumpleaños Katniss ¿Nerviosa? - Me encojo de hombros -
-Es uno más, nada importante. -
-Quizás si deberías estarlo. Lo vamos a celebrar esta noche – Dice como si nada Finnick llevándose su desayuno a la boca. Levanta las cejas sugestivamente.

Comemos en una pizzeria del pueblo, la comida es deliciosa y la gente de por aquí es muy amable y humilde. Todos ya han decidido donde debo celebrar MI cumpleaños. Estábamos dirigiéndonos a una bolera para pasar la tarde. Los chicos se han adelantado un poco y nosotras estamos algo atrasadas.

-¿Como es que surgió lo de Marvel? - Pregunta Annie como el que quiere la cosa. Glim se ruboriza, nunca la había visto así.
-Pues... cuando pasó lo de Peeta él me apoyó mucho. - Mira al frente con la mirada perdida – Quedábamos para hablar, hasta que un día me dijo que yo le gustaba y me besó. Yo todavía estaba confundida y por eso le expliqué que yo no tenía nada claro. Lo entendió y no cambió su trato conmigo. El tiempo hizo el resto.
-Joder que bonito. - Dice Rue secándose una lágrima imaginaria.
-Madre... quien lo iba a decir. Glimmer y Marvel son... - Empieza Prim pero no la deja terminar.
-No somos nada Prim. - Discute con dolor en sus palabras.
-¿Por qué? Se nota que te gusta también. - Sonríe tristemente y pone los ojos en blanco.
-Conocéis a Marvel, no puede llevar una relación seriamente. Está muy bien, porque me lo paso genial con él. Pero no puede haber nada más. Es imposible hacerlo con esa clase de persona.
-Glimmer... intentalo. Lo he visto dolido esta mañana cuando has dicho que no sabes lo que sois. - Trato de explicarme y echarle una mano al grandullón.
-Se que me está esperando, pero no quiero arriesgarme a que me rompan de nuevo el corazón. -
-Marvel es más de lo que nos hace ver... Ayer intuí a un gran responsable Marvel. Creo que estudiará astronomía en la universidad. -Ponen todas cara de asombro. - Cuando quiere puede ser aplicado, además saca muy buenas notas en el instituto, eso no puede ser de una persona que es un cafre. Solo bromista. Ese chico es más maduro de lo que pensamos todos.
-Me da miedo arriesgarme Kat... ya lo he pasado mal una vez y me prometí no caer de nuevo.
-El que no arriesga no gana amiga. - Dice Annie agarrándola por la cintura. - Habla con él.

Peeta's POV.

-Estás pensativo Mar. ¿Qué te pasa? ¿Te han sentado mal las dos pizzas que te has comido? - Le pregunta Finn. Las chicas están a nuestras espaldas hablando.
-Esas pizzas están a buen recaudo aquí – Se soba la tripa – Pero no es eso. Es por Glimmer.
-¿Qué ocurre? Ayer estabais muy bien por lo que vi. - Se ríen por mi comentario.
-Por lo de ayer no es. Es por algo que ha dicho esta mañana.
-No caigo. ¿Qué te ha podido molestar? -
-'No se ni lo que tenemos' Quieras que no eso te hace que pensar. En un principio, después de estar mes y medio como una pareja, pensaba que habíamos pasado la fase de solo sexo. Pero hoy hemos retrocedido.
-Marvel con problemas relacionado con mujeres. Que vengan ya los jinetes del apocalipsis ¡Este es el fin del mundo! - Bromea Finn.
-No te metas con el chaval, se le ve afectado. - Dice Cato. -
-No se lo pedí porque yo ya lo daba por hecho. Pero no – Suspira – No se que hacer.
-Igual tiene miedo. - Conozco bastante a esa mujer, a lo mejor puedo ayudarle.
-Miedo de que. La trato como una princesa ¿A que le puede tener miedo? - Suspiro.
-Pues igual yo tengo un poco la culpa de eso. - Me mira extrañado – Quita esa cara, es verdad. Por lo que se, se quedó hecha polvo cuando lo dejamos. No querrá volver a sufrir. - Abre la boca para hablar pero le callo. - No he terminado. Glimmer es una mujer con los pies en el suelo Marvel, ella es de relaciones maduras y serias. Es posible que no vea en ti a un tío con las ideas claras y prefiere no arriesgarse sabiendo que no vais a durar.
-Eso es ridículo. No puede tener todo planeado incluso antes de ser nada. -
-Peeta tiene razón. - Interrumpe esta vez Finnick. - Hazle ver que te importa y que puedes llegar a ser una persona responsable. Nosotros lo sabemos, pero ella no. Te ve como lo que le haces ver.
-Siento ser como soy. - Dice llevando los brazos al cielo de forma dramática.
-Habla con ella y punto.

Llegamos a la bolera enseguida. Hacemos dos equipos. Chicos contra chicas. La cosa va a estar entretenida. Rue y Glimmer son buenas, pero las demás... Vamos en cabeza con bastantes más puntos que ellas.

-Es que estas bolas pesan demasiado. - Se queja Prim.
-Coincido con mi hermana. - Dice Kat cruzándose de brazos y dándole una patada al nada. - No es justo, vosotros vais al gimnasio.
-La vida no es justa, que novedad – Dice Marvel cortante. Glimmer le dirige una mirada, la tensión es tal que parece que va a dar de si. Finalmente apartan las miradas.
-Marvel, así no vas bien. No se si lo notas. - Le susurra Cato. Se aleja de él para ayudar su novia. Se coloca tras ella y aguanta un poco el peso de la bola para que le sea más fácil lanzar. Hace un pleno.
-¡Si! Gracias amor. -
-Eh, nada de ayudas. - Dice indignado Finnick. Le ignoro e imito a Cato para ayudar a Kat.
-¿Necesitas ayuda? - Le pregunto casualmente. -
-Mmm, a lo mejor. -
-Tenéis razón, estas bolas pesan demasiado para esos bracitos. - Kat me mira ofendida y con la boca abierta. - No pretendía...
-Calla Mellark. Lo haré yo sola. - Se dirige a su calle a lanzar. Mira fijamente al suelo hasta los bolos y lanza, no con demasiada fuerza, pero la suficiente como para que se dirija en linea recta y a una velocidad considerable hacia el montón blanco. Los tira todos.

Finalmente terminamos la tarde y nosotros ganamos por escasos puntos. Llegamos a sufrir mucho, pero finalmente las derrotamos.

-¿Estás enfadada? - Le pregunto de vuelta. No responde. - Vamos cariño, ha sido un juego y lo habéis hecho muy bien.
-Subestimáis mucho a las mujeres. -
-¡No! ¿Como piensas eso Kat? Es solo que como antes os estabais quejando de verdad pensaba que no podíais.
-'Pesan demasiado para esos bracitos' – Dice imitando mi voz con las manos en su cintura. No puedo evitar reírme. Creo que eso la enfada más y acelera el paso, pero la nieve no la deja avanzar demasiado rápido.
-Perdón. Por favor no te enfades, son nuestras vacaciones. - Su mirada se dulcifica pero no responde. Seguimos caminando hasta que me tropiezo con algo y caigo de bruces a la nieve, comiéndomela entera.
-Ahora si que te perdono – Y sale corriendo hacia la casa para ponerse a salvo.
-¡Me has hecho la zancadilla! - Me levanto como puedo y la persigo. Después de que creo que ya ha tenido suficiente con las cosquillas que le he propinado cada uno se dispone a ducharse y arreglarse para la celebración del cumpleaños de mi niña.

Estoy sacando del armario la ropa que me voy a poner esta noche cuando Kat sale del baño solamente con una toalla alrededor de su cuerpo y con el pelo totalmente mojado. Cuando se da cuenta de que estoy aquí, sus cachetes se tiñen de un inconfundible rojo. No puedo evitarlo y le echo un buen vistazo de abajo a arriba. Cuando llego a su rostro veo como el rubor se ha intensificado y evita mirarme

-P-Perdona. No pensaba que saldrías tan pronto de la ducha. -
-No...no pasa nada. Pasa si quieres. El baño es tuyo. -

Me meto todo lo rápido que puedo en el baño. Si sigo en la misma habitación que ella y solamente lleva la toalla puesta podemos tener un problema grave.
Aún estando a algunos grados bajo cero me doy una ducha de agua fresca y respiro tranquilamente para poder quitarme esa imagen de la cabeza. Escucho el secador a fuera, osea que Katniss sigue en la habitación. Me da miedo salir, me he dejado la ropa fuera. Llevo solamente una toalla asique espero que no se lo tome de una mala manera. Abro la puerta y cojo mis cosas, no le miro detenidamente, solo veo un borrón antes de volver a meterme en el baño. Cuando ya estoy listo y salgo de nuevo no está en la habitación. Me dispongo a preparar mi regalo de cumpleaños, solo espero que le guste.

Katniss POV

Estoy poniéndome la ropa que Annie me ha mandado. Un vestido rojo de manga larga y que la falda llega por encima de la rodilla. Cuando estoy mirando como me queda el vestido aparece Peeta con solamente una toalla y las gotas de agua corriendole por todo el cuerpo. Me fijo en él a través del espejo, no me dirige la mirada, coge sus cosas y corre de nuevo al baño. ¿Le ha incomodado que saliera solamente con la toalla? Realmente no era mi intención, pensaba que estaba sola y no me parecía inconveniente salir. Hasta que sus ojos desorbitados se han encontrado con los míos. Me sentía avergonzada, en parte porque no llevaba nada de ropa encima, solamente la toalla, y en parte porque me había mirado de arriba a abajo y cuando nuestras miradas se han vuelto a encontrar veía en ellos deseo. El color azul de su iris había sido eclipsado por su pupila dilatada, dándome a entender que le gustaba lo que veía, y mucho. Escucho el ruido de unos nudillos en la puerta, cuando doy el permiso se abre.

-Vamos Kat, hay que arreglarte. ¡Hoy es tu día! -

Annie parece más emocionada que yo por ser mi cumpleaños. Cuando llego a su cuarto están todas ya listas esperando a que aparezca para hacer conmigo una obra de arte. Siendo sincera, estaban todas guapísimas. Por el frío deciden dejarme el pelo suelto y liso. Casi me queman con la plancha en la oreja, para evitar cualquier incidente creo que debería aprender a hacérmelo yo sola.
Llevo un maquillaje muy marcado. Los ojos se basan en una sombra negra para remarcar mi color y la forma. En los labios han usado un color rojo acorde con el vestido. De nuevo no parezco yo.

-Se que no te gustan. Pero tienes que ponértelos. - Dice Glimmer mientras me da una caja de zapatos. Por lo que ha dicho intuyo de que clase los contiene. Son unos zapatos negros bastante básicos y con un tacón no demasiado alto. Creo que podré apañarmelas perfectamente esta noche.
-Me encanta trabajar con Kat, siempre acabo satisfecha con el trabajo. - Dice muy sonriente Annie.
Todas me miran sonriendo como cuando han hecho un buen trabajo conmigo. La verdad es que hasta yo las aplaudo. Estoy muy guapa, y mira que no soy egocéntrica, ni mucho menos. Pero es cierto que su tarea merece ser reconocida.

Cuando estamos listas todas bajamos para cenar. Hemos llamado a un servicio de comida a domicilio y nos la van a traer. Hemos tenido que discutir un poco porque no tenían el servicio hasta esta zona, pero después de decirles que les daríamos una buena propina accedieron. Bajamos al piso de abajo donde se escucha la conversación que mantienen los chicos. Cuando nos ven aparecer se callan y nos observan mientras bajamos las escaleras. Al pie de ellas me espera un muy sonriente Peeta, que me extiende la mano como todo un caballero. Cuando me tiene entre sus brazos me susurra:

-Estás hermosa – Me sonrojo hasta los topes. No estoy acostumbrada todavía a esta clase de trato. Creo que nunca me acostumbraré. El lleva unos pantalones negros de vestir, con una camiseta básica de color caqui y una americana del mismo color que los pantalones. Guapo, hoy está muy guapo.
-Tú tampoco te quedas atrás – Al principio Peeta se sorprende por mi comentario pero como si no hubiera dicho nada del otro mundo me sonríe y me da un beso. En ese momento llaman a la puerta, supongo que será el chico de la comida. Voy a abrir pero Prim me intercepta por el camino.

-¡Katniss! ¿Me harías el enorme favor de dejarme tu reloj de pulsera? -
-Puedes cogerlo tú, me lo dejé en la habitación de Annie. Lo he dejado en... -
-Sabes que terminaremos antes si me lo das tú. - Suelto un suspiro de exasperación pero subo para darle sus caprichos a esta niña. No tardo ni cinco minutos en dar con él. Bajo por las escaleras, el piso de abajo está en silencio, cosa que me extraña. Incluso sin llegar ya se que efectivamente era el chico de la comida el que ha venido. Se huele desde la otra punta de la casa. Cuando pongo el último pie en el suelo me sorprendo cuando veo a Peeta solo.

-¿Y los demás? - Me voy acercando a él.
-No lo se. Han decidido dejarnos un poco a solas.
-¿No van a estar? -
-No. Ellos lo celebrarán contigo mañana. Hoy eres para mí. - Me coge de la cintura y me da un beso. - Reitero lo de antes. Estas muy hermosa.
-Lo teníais todo planeado. - Asiente - ¿Como habéis hecho para que Marvel no se fuera de la lengua? - Se ríe.
-No lo sabía hasta que lo han echado a patadas de la casa. - Me río con él por la imagen que me ha venido a la cabeza. Me dirige a la mesa donde cenaremos.
-Mademoiselle... - Retira la silla para que pueda sentarme.
-Merci -

La cena pasa mientras conversamos. Me ha explicado que todos le han ayudado a montarme todo esto y que no me preocupe porque mañana estarán todo el día celebrándolo conmigo. Después de la cena nos sentamos en la alfombra frente a la chimenea encendida, iluminando la estancia. Brindamos con champan, comemos fresas recubiertas de chocolate mientras estoy recostada en su pecho y él me abraza desde atrás. Estamos sumidos en un cómodo silencio, simplemente disfrutando de la compañía del otro. Peeta me hace realmente feliz, tanto que hace que me replanteo el contarle la verdad. Le quiero, y no quiero perderle por un error. Me da miedo que se enfade, se aleje de mi y perdamos esto que tenemos. Posiblemente yo me vaya lejos, o incluso él, y puede que no sigamos con nuestra relación, por eso quiero disfrutar al máximo con él. La voz de Peeta interrumpe mis pensamientos.

-¿En que piensas? - Me acaricia las manos.
-En ti, en lo mucho que te quiero y lo maravillosa que está siendo esta noche ¿Y tú? -
-Básicamente en lo mismo que tú. Está en la lista de mis mejores noches. -
-Pues en la mía no. - Me mira sorprendido y dolido. Le doy un beso para que se relaje - Es broma tonto. Es de las mejores noches de mi vida. - Observo como el fuego consume poco a poco la madera.
-¿No me preguntas por tu regalo? - Noto un tono ansioso. Me siento delante de él.
-¿Tengo regalo? - Asiente – Oh, Peeta no era necesario.
-¿Lo quieres o no? -
-Claro que lo quiero, encima que te has preocupado. -

Se levanta de un salto y me da su mano para ayudarme a levantarme, cuando ha apagado el fuego subimos a nuestra habitación. Espero a que el la abra, pero me indica con la mano que la abra yo. Me quedo sin aire cuando veo la estancia. Una tenue luz ilumina la habitación, hay un camino de pétalos, pensaba que era de rosas pero no. Son de tulipanes. Su color es mas rojizo y menos granate que el de las rosas. El camino lleva hasta la cama, en la cual los pétalos se esparcen por toda su superficie y en el centro hay un ramo enorme de tulipanes. Cojo el ramo y lo acerco a mi nariz para sentir su esencia. Huelen fenomenal, cuando lo miro más de cerca hay una nota agarrada al lazo del ramo. En ella pone unas simples y certeras palabras para mi.

'Te amo'

Siento como mis ojos se van llenando de lágrimas. Nunca en mi vida nadie había hecho algo así por mi y estoy muy emocionada. Me giro hacia el responsable de esto, que me mira con amor. Sin decir nada le doy un beso en los labios, como una suave caricia. Mantenemos nuestras frentes unidas y susurro contra los labios.

-Te amo. -

Una sonrisa perfecta ilumina su cara antes de darme otro beso, esta vez más largo y lleno de ternura. Cuando finalmente nos separamos para tomar aire. Me coge de la mano y me sienta en el borde de la cama, él está a mi lado. Antes de que hable, tengo una curiosidad importante.

-¿Tulipanes? - De verdad que no se el porque de los tulipanes.
-¿No te gustan? -
-No, no, no. Claro que me gustan, me encantan. Pero es que lo protocolario en estas situaciones es un ramo de rosas.
-Las rosas rojas, significan pasión, también amor. Pero no la clase de amor que quiero transmitirte. Los tulipanes reflejan el amor eterno. Por eso quería regalarte este ramo.
-Es precioso Peeta. Muchas gracias. -
-Aún no he terminado. - Le miro extrañada.
-¿Aún hay más? - Asiente.

Saca del bolsillo interior de su americana una caja alargada de terciopelo, color azul marino. Me la da, se le nota nervioso, esperando a que la abra. Tiene un tacto muy suave, giro el resorte para abrirla. Un colgante, oro blanco supongo. Es una cadena muy fina y elegante con un corazón. La cojo entre mis manos, sopesándolo. Cuando me fijo detenidamente en el corazón tiene un mecanismo. El corazón se abre mostrándome dos fotos. En una él y yo estábamos juntos en la playa. En la otra aparecemos todos. Todos mis amigos, conmigo incluida.

-En un principio las dos fotos eran nuestras, pero cuando supe que probablemente te fueras tan lejos... La cambié y puse una de todos juntos. No quiero que nos olvides a ninguno. -
-Yo... Peeta, no se que decir. Es un detalle precioso. Nunca me lo voy a quitar. -

Me pregunta con la mirada si puede ponérmelo. Me doy la vuelta y me aparto el pelo para facilitárselo. Cuando ya lo tengo puesto me vuelvo a girar para lanzarme a sus brazos y darle las gracias volviendo a unir nuestros labios.
Al principio el beso es cariñoso y pausado, pero mis sentidos me llevan a profundizarlo y a hacerlo con más necesidad. Recorro sus labios con mi lengua. Los atrapo con mis dientes. Lejos de quedarse quieto, Peeta imita mis movimientos. Succiona mi lengua cuando pretendo apartarme y me acerca a él abrazándome por la cintura. Sus manos recorren mi espalda sobre el vestido, hasta que llegan a mis glúteos y aprieta con fuerza para impulsarme, colocándome a horcajadas sobre él. Esta posición me ayuda a sentirlo más de cerca pero nunca es suficiente. Mis manos van a su lugar de preferencia, su nuca. Tiran de los cortos cabellos que colonizan esa zona pero cuando se cansan quieren tocar más, quiero acariciar más. Un agujero se forma en mi vientre, un agujero que por más que trate de llenarlo se hace más y más grande. Es el mismo que sentí aquella vez en mi habitación. Me regala caricias por los brazos y cuello haciendo que enloquezca, lo que no ayuda nada a mi estado. Para poder imitarle empiezo a quitarle la americana, arrastrándola por sus brazos. Cuando por fin está fuera de juego paso mis manos por las suyas, que descansan en el hueco de mi cuello. Subo, por sus antebrazos y enseguida me encuentro con mas tela. No, quiero seguir, quiero explorar. Meto mis manos por debajo de su camiseta, pasándolas por su ancha espalda y después por sus abdominales. Un gruñido gutural sale de su garganta, y se separa de mi.

-Kat... Para. Si sigues así no se si... - Coloco un dedo sobre su boca para hacerle callar.
-No quiero parar. -

Me mira por un segundo confundido, no dura demasiado porque un brillo se instala en ellos. Aún así no hace ningún movimiento para volver a besarme así que tomo la voz cantante y vuelvo a unirnos. Él no me rechaza pero se muestra cauteloso. Sus manos no se sienten tan seguras como lo eran antes, sino que tantean el terreno. Finalmente nuestro beso se aviva, tal como hace unos momentos. Feliz por que me corresponda con la misma efusividad, me aventuro y cojo los pliegues de su camiseta y tiro de ellos para sacársela. Miro su torso, tan suave y trabajado. Paso la punta de mis dedos por su piel haciéndole suspirar. Lo miro con miedo de haber hecho algo mal pero me encuentro que tiene sus ojos cerrados. Sus largas pestañas amenazan con enredarse, pero no es así. Con tan poca luz son casi imperceptibles, son tan rubias que si no les da la luz adecuada son prácticamente imposibles de ver. Acaricio sus parpados, haciendo que abra de nuevo los ojos y me dirija una mirada llena de sentimiento. Su mano pasa por mi pelo hasta la parte baja de mi espalda, estremeciéndome. El recorrido no termina ahí, se aventura por mis muslos hasta las rodillas. Hace el recorrido contrario parándose donde empieza mi vestido. Lo sube poco a poco esperando a que le detenga, pero no quiero hacerlo. No voy a detenerle, no otra vez. Me levanto de sus piernas para facilitarle la escalada por mi cuerpo, levantando también mis brazos. Se coloca delante de mi, mirándome. Me intimida un poco, no estoy acostumbrada a estar tan ligera de ropa delante de un hombre, pero es Peeta. Él tiene toda mi confianza. No me había dado cuenta de que tenia los ojos cerrados hasta que le oigo jadear. Me miro a mi misma esperando a ver que tengo de malo. Llevo el conjunto naranja que me compraron expresamente para ponérmelo hoy. Oh... Maldita Annie. Ella lo sabia incluso antes que nosotros.

-Te lo has puesto... - Dice en un susurro. Trato de taparme un poco, pero me lo impide.
-Si. -
-Estas preciosa. -

Me levanta en brazos para dejarme delicadamente sobre el colchón. Se acuesta sobre mi, simplemente observándome, mientras pasea su palma por mi vientre dejando un rastro de fuego allá por donde pasa. Deja un casto beso en mis labios, y tortuosamente sopla en mi cuello antes de besarle con detenimiento. Sigue bajando, besando mi vientre hasta que llega a la cinturilla de mi ropa interior. Mi respiración se esta volviendo errática por momentos, Peeta se da cuenta y sube de nuevo por mi cuerpo.

-¿Estás bien? - Trato de tranquilizarme. No estoy nerviosa, ni mucho menos. Este hombre me llena de una confianza que hasta yo desconocía en mi.
-Si. Estoy bien, es que no puedo controlar mi respiración. Estoy como... agitada. - Sonríe con suficiencia, como si entendiera lo que está pasando.
-Escuchame cariño. Si quieres parar dímelo. - asentí para que continuara. - Te quiero. - Lo dice como si saboreara cada letra.
-Yo también te quiero. -

Vuelve a besarme en los labios. Había fuego por todas partes, allí donde su piel se juntaba con la mía ardía en llamas. Toco su torso con mis tímidas manos y desabrocho sus pantalones. Él se los quita sin levantarse. Cuando vuelve a su posición original noto una dureza contra mi muslo. Lejos de incomodarme me gustó. Que estuviera así por mi, ayudaba a mi amor propio. Pensé que era una mujer que no lograría esta clase de cosas, y que Peeta se excite estando conmigo me levantaba el ego. Sus labios parecen renuentes a abandonar los míos, pero quien soy yo para negarme a ellos. Sus manos pasan por mis costados y una de ellas se mete por debajo de mi espalda, la arqueo para facilitarle la entrada y en un hábil y rápido movimiento desabrocha el sujetador. Enrolla los tirantes en sus dedos deslizándolos por mis hombros. Estoy totalmente expuesta de cintura para arriba. Suelta de nuevo un jadeo, tengo miedo de que no le guste pero reprimo las ganas que tengo de taparme con las manos.

-¿No te gustan? Son un poco pequeños pero... - Trato de disculparme. Pero me calla dándome un casto beso.
-Son perfectos. Tu eres perfecta, toda tú. -

De nuevo esa confianza que me inyecta con sus palabras. En realidad no es por lo que dice, es por como lo dice. Terminamos de quitarnos la ropa. Me besa por todo el cuerpo, entreteniéndose bastante tiempo en mis pechos arrancándome unos gemidos vergonzosos. Estamos un rato mirándonos, diciéndonos palabras de amor al oído. Estamos disfrutando del momento, nuestro momento y estoy feliz. Contenta por poder compartir estas experiencias con el hombre que amo, entregarle todo lo que tengo y lo que soy, dándole mi cuerpo y mi alma. Cuando se separa de mi para mirarme a los ojos, veo en los suyos deseo, pero también preocupación y ternura. Me pregunta:

-¿Estás nerviosa? -
-No. Estás conmigo. - Beso uno de los antebrazos que están a los lados de mi cabeza. -
Veo como trata de levantarse y me siento fría. No quiero que se vaya así que le retengo entre mis brazos. - Katniss, tengo que coger un preservativo.
-No hace falta. - Me mira perplejo y sin entender. Esta conversación no la deberíamos de haber tenido ahora, pero eso me pasa por la timidez. - Tomo la píldora. El médico me las mandó para regular mi periodo. -
-Vale. -

Retoma los besos mientras acaricio su suave espalda y los costados. Con su rodilla abre un poco más mis piernas para después posicionarse entre ellas profundizando el roce.

-Si quieres que pare solo tienes que decírmelo. -

Asiento. Incapaz de articular cualquier palabra. Sabía que lo que venía ahora no era agradable, pero no tengo ni las fuerzas ni las ganas de decirle que parará. Necesitaba sentirle mío. Poco a poco se va enterrando en mi, no es doloroso solo una leve molestia por el cuerpo invasor, hasta que se topa con la barrera. Hace un poco de presión para pasarla y noto como se desgarra algo dentro de mi, dando paso al conocido dolor. Lágrimas salen por mis ojos y se pierden en mi pelo, me muerdo el labio para evitar gemir por el dolor. Le sujeto con las piernas para que no se atreva a moverse, aún tengo que acostumbrarme.

-Lo siento, lo siento cariño. - me besa la frente y me limpia las lágrimas. -
-No pasa nada. Solo no te muevas todavía. -

Hunde la cabeza en mi cuello para respirar mi aroma y reparte pequeños besos por la zona aliviando un poco el dolor. Pasados unos pocos minutos muevo mis caderas instándole a continuar. Peeta me hace el amor de la forma más dulce con la que me haya tratado nunca. Preocupándose de hacerme sentir bien y sentir el mínimo dolor. En ese momento me sentía amada, y deseada. Sus manos seguían con el trabajo de darme caricias y sus labios besaban los míos con devoción.

Estoy acostada sobre su pecho, los dos desnudos y tapados con una manta, pintando con nuestros dedos en el cuerpo del otro. Siento como si por cada poro de mi piel se pudiera ver la felicidad saliendo de ella a raudales. Cierto es que no he llegado hasta el final, solamente he sentido una mezcla de dolor y placer que no sabría como calificar. Pero la sensación de sentirte tan unida a la persona que quieres, compartir algo tan intimo sin barreras entre los dos, es mejor que cualquier placer físico.

-La próxima vez será mejor. - Susurra contra mi pelo.
-Para mi ha sido maravilloso. - Le abrazo fuerte de la cintura. - No me hace falta nada más que estar así contigo. -
-Siento mucho haberte lastimado ¿Te duele mucho ahora? - Hasta que lo ha preguntado no notaba nada, pero si le pongo un poco de atención siento un ardor. Situándose en esa zona tan sensible hace que sea bastante molesto pero no tanto como lo ha sido antes, puedo convivir con ello.
-Arde un poco, pero no pasa nada. Estoy perfectamente. - me separa de él con delicadeza, y se levanta tal como su madre le trajo al mundo.
-Espera un momento. -

Esta cama se siente tan grande sin él... Me da un escalofrío, su cuerpo calentaba el mío y al separarse me ha dejado fría. Cuando aparece por la puerta trato de no mirar su desnudez y me fijo en su mano, que trae una pequeña toalla húmeda. Se sienta a mi lado en la cama, a mi altura. Mete su mano por debajo de las mantas y la posa sobre mi intimidad, doy un respingo por el frescor del agua pero al instante siento alivio. Ejerce un poco de presión con su mano. Inevitablemente me siento avergonzada en esta situación, mi desnudez sigue incomodándome.

-Peeta, no es necesario que hagas esto.
-No es molestia.
-Puedo hacerlo yo.
-Insisto. Ha sido mi culpa, yo curo. - Me da un beso en los labios. Estamos así hasta que el agua se calienta y la sensación de alivio se marcha haciendo que vuelva a sentir esa molestia. Espero que se me pase pronto. Aprovecho cuando se va de nuevo al lavabo para dejar la toalla y cojo la primera prenda que encuentro y me la pongo. Es la camiseta que llevaba puesta esta noche. Me queda enorme y por lo menos tapa hasta la mitad de mis muslos. Encuentro mi ropa interior y me la coloco. Cuando me giro a la cama veo el estropicio que hay montado. No nos hemos molestado ni en quitar la colcha. Todavía queda algún que otro pétalo sobre este, pero lo que llama mi atención es la enorme mancha de sangre en el centro. Unos brazos me rodean.

-Te queda muy bien mi ropa. - No me concentro en su elogio, sigo con la mirada fija en la mancha. Sabía que iba a sangrar ¿Pero tanto?
-Mira. - Señalo la mancha. El solo se encoge de hombros.
-Es normal que sangres, hay quien más y quien menos. - Se acerca a la cama y tira la colcha al suelo. Deshace el resto de la cama y se mete dentro. Me fijo que se ha puesto sus boxers - Ven. - Me abrazo a él para sentirle cerca de mi. Nos tapa con el resto de mantas que quedan y me da un beso en la cabeza. No puedo evitar bostezar.
-Duérmete cariño. Mañana será un largo día.
-No quiero que acabe la noche... -
-Habrán más como esta, incluso mejores. Nos queda una vida por delante. - Cierro los ojos, sintiendo como el sueño quiere llevarme con él.
-Mmm, que bien suena eso.
-Te amo.
-Yo más a ti. -

Esas son las últimas palabras antes de sumirnos en un agradable y tranquilo sueño, uno entre los brazos del otro.








25 comentarios:

  1. No sabes que alegría me ha dado ver el capitulo^^ llevo estos dias con mono y todo jajaja voy a leerlo corrieendo y ya te cuento muchos besos ^^

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. vale te mereces un monumento, es más te lo hago yo misma! jaja Taniaaaa que monos y que bonito ^^ te ha quedado genial y el momento de ellos dos está genial ainsssssss y que monos todos al dejarlo solos. Se podrá quejar katniss jajaja
      espero que te hayas acomodado ya en gandia y que te vaya muy bien los estudios :D besitos

      PD: mi idola :D

      Eliminar
    2. Aish que iluuu me alegro mucho que te haya gustado. Espero que no haya sido demasiado violento T.T

      Estoy medio acomodada, me queda la maleta grande ahahaahaha

      Eliminar
  2. Que bonito nena :') me ha encantado! como siempre!!!! ya decia yo que no subias ninguno... oi... jajajjaa un besazo cariño :D

    ResponderEliminar
  3. OMG! *________________* He muerto *-* Es perfecto Tania *-*

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. AHHHHHHHHHHHHH SII me encanta que te guste ^^ Muchas gracias Sara.

      Eliminar
  4. Hola!! Podrias afiliarme? http://carbonquemado.blogspot.com/ y http://asiloveannie.blogspot.com/

    ResponderEliminar
  5. OMG!!!! Me encanta, estoy flipando, riéndome y tengo ganas de saltar por la casa xD

    Te has superado. Espero que te vaya bien la uni, yo empiezo 2º de la E.S.O. el miércoles puff

    Besitos ^^

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
    2. Ajajajaja las risas en este capitulo que no falten!

      Yo también espero que me vaya bien estoy mega acojonada! Mucha suerte con la ESO que quieras que no es un PALO.

      Eliminar
  6. Diosss!! Es precioso *__*
    Peeta es tan atento... joder quiero que haya un hombre así en la tierra!!
    Jujuju me ha encantado besos :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Verdad que es perfecto? *o* es tan aish... ajajaja

      Muchas gracias! Un besitoo :D

      Eliminar
  7. Lo sabía!! XD Sabía que el conjunto naranja iba a cumplir su función como regalo de cumple. No se podrá quejar jaja Te ha quedado muy bien Tania, el punto medio que yo creo que necesitaba esta historia.
    Cambiando de tema, así que Glimm y Marvel... Espero que les vaya bien ^^
    Suerte con la ingeniería. Yo es que soy de mates hija XD
    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Maldita Annie. Ajajajaj El conjunto tenia, nono, debia aparecer jijiji

      Jurjur Glimm y Marvel ahí van. Marvel se merece una chichi que le dirija la vida que está más perdiooo

      Graciaas Crispi, la voy a necesitar T.T Un besoo

      Eliminar
  8. _________________________________________*ese es mi pulso* si me agarro un paro.
    DIOS! Tania te superaste, te voy a crear un monumento!
    Fue genial, hermoso, precioso, ME ENCANTO! Te adoro Tania, T-E A-D-O-R-O!
    Un besote grande, Lucia

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. AHHH Me alegra mucho que qye te guste!!! *-*

      Besazooooos! :$

      Eliminar
  9. te superastes, HE MUERTO!! que capitulo mas lindo por favor!! gracias por escribir tambien! espero que halla mas como este, chica me alucinas como escribes!! besos grandes!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Son super cuquis cierto? ajajaja. Que alegría que me da que os guste. Sois lo mejor del mundo.

      Besooooos!!! :D

      Eliminar
  10. joder hija ha sido la leche como tw has expresao tia ...m has dejado locaaaaaaaa

    ME HA ENCANTADOOOO

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Crazy. Me ha costado un poco el expresar todo como quería. Que no fuera solo carne. You know what i mean ajajajaja.

      Besos!

      Eliminar

Con la tecnología de Blogger.

© Querida venganza, AllRightsReserved.

Designed by ScreenWritersArena